La sensación de hoy es la de comenzar de nuevo, aunque nada haya finalizado, aunque la sensación real sea diferente… Por dentro se siente una lucha, porque actúa la conciencia, que sabe lo valioso de los mensajes recibidos, que cree profundamente en el poder de la felicidad, pero que se enfrenta con fuerza a esa voz que trata de hablar en un tono más alto…
Y a pesar de ser igual, lo que sigue se siente diferente; como otra etapa de lo mismo, como volver al mismo lugar después de haberse despedido, como chocarse de golpe frente a esa realidad transparente que a veces se puede olvidar que existe, precisamente porque se puede ver a través de ella, precisamente porque sólo se siente cuando se toca…
Ayer conocí una mujer, de esas mujeres felices… De las de verdad felices… Daba gracias porque su trabajo le permitía muchas cosas que la hacían feliz, por eso trabajaba feliz… “Yo a veces miro esta empresa y se me hincha el corazón, porque me ha dado tantas cosas en estos 26 años, te imaginás si eso siento yo, que sentirán los dueños?...”
La palabra de hoy es Grindómetro: Es un instrumento de precisión para determinar tamaño de partículas…
Medir cuánto se expande un corazón orgulloso que mira hacia el pasado con esa satisfacción de haber logrado cada cosa que se ha querido y con la certeza que el futuro, sólo traerá lo mejor, como recompensa a una vida bien vivida…
Como si fuera fácil medir el corazón de una mujer…