Imaginar el día de la propia muerte...
Pensar quiénes irán a despedirte...
Serán muchos?
Pocos?
Nadie?...
Qué sentirán las personas a tu alrededor? Verlos hablar de ti...
Por qué cosas te agradecerán?
Tendrán algo que agradecerte?...
Yo por ejemplo pienso en la música...
"Ojalá pudiera devolver el tiempo, para verte de nuevo, para darte un abrazo y JAMAS soltarte"
Así decía lo que le cantaron a una gran amiga...
Y yo misma aquí, incoherentemente, escribiendo esto y recordando el momento en que mi corazón se detuvo por un instante escuchando esa canción, tengo abrazos pendientes y sigo esperando que otros den el primer paso...
Como si tuviera garantizado un nuevo día...
Y es que cuando estás tan concentrado en ti mismo, los dolores se acrecientan, el miedo se instala cómodamente e irónicamente tu soledad aumenta.
Pierde intensidad la luz que sólo se alimenta a si misma...
Y extrañamente, cuando tocas la vida de otro, no hay tiempo para pensar en la angustia interna, que además mágicamente desaparece.
{ENTRAMADO CUÁNTICO}
Porque para entregarte a otro hay que tener el corazón completo; hay que soltar lo que daña y amarse tanto, que el corazón esté lleno para compartir.
Por eso al final no es lo que dura....
Porque a veces (muchas veces) dura mucho y lo desperdiciamos.
Entonces no es cuestión de tiempo, tal vez de conciencia...
Donar como si no hubiera otra alternativa, como si sólo existiera ese instante.
Como si mi sonrisa fuera mágica.
Como si mis abrazos tuvieran el poder de reconfortar almas.
Como si mis palabras, llegaran en el momento correcto.
Recordarlo siempre.
**** No olvidar!!!!
Para poder imaginar el día de mi muerte con una sonrisa; segura de haber donado tanto, que sólo haya quedado vida en mi vida...
