La palabra de hoy es PANDEMIA.
No voy a escribir su significado, ni
a discutir sobre ella.
Sólo quiero detenerme en la capacidad
que tenemos de incluir palabras nuevas en nuestras conversaciones diarias,
incluso en asignarles responsabilidades por culpas pasadas que encajan perfecto
en la novedad.
Yo que he sido tan flexible, a duras
penas fui capaz de escribirla al inicio de estos párrafos y todavía no he
encontrado la oportunidad de incluirla en una conversación (ni la he buscado).
Tal vez de eso se trate. De abrazar
palabras nuevas, dejar de usar las que ya no sirven mucho y entre palabras
nuevas y viejas, fluir…
También creo que hay palabras
pasajeras; que no se quedan siempre; que dejan historias; que dejan
aprendizajes; de los grandes y de los pequeños.
Algunas se quedan en la memoria y
otras difícilmente las volvemos a recordar.
También hay palabras que uno se niega
a incluir; por allá en Marzo, tuvimos un par vetadas, como creyendo que si no
las pronunciábamos, ya no existirían; poco a poco debo confesar que con incomodidad y esfuerzo
las tuvimos que ir incorporando en el hablar.
También hay palabras que no se pueden
negar…