Me gustaría tener el super poder de pararme al frente de mi misma y mostrarme el camino que debo elegir, así como fácilmente se lo muestro a otros cuando lo necesitan.
Parece que las cuitas propias se vuelven grandes y pesadas; sobretodo cuando son vividas entre la exigencia del silencio y la soledad.
El silencio que considero uno de mis grandes aliados y que también ha sido mi verdugo. No se si les ha pasado. Es mi zona de confort; ese lugar donde pareces sentirte cómodo, aunque haya muchas promesas brillantes al hacer que mi voz sea escuchada.
Por supuesto que hay que saber cuándo callar; pero las penas, cuando dan ese paso y salen de tu garganta, se mueven al compás de la libertad que deja el soltar un pesado lastre.
Y la soledad... A veces elegida; tan cómoda con el poder de no tener mas opiniones para debatir y tan reconfortante cuando te permites dejar entrar al mundo que busca y siente lo mismo que tu.
Con la distancia se crea la perspectiva! Y para tomar distancia necesariamente hay que detenerse.
Amiga date cuenta! El camino ha sido perfecto y hoy al detenerme, puedo percatarme que estoy donde un día soñé.
Con la libertad de pararme frente a mí, de entenderme, de abrazarme, de sanarme. Ahora se que la verdad no existe como un concepto único e irrefutable, solo existen las apreciaciones particulares con las que cada uno se compromete; así sea por un instante.
Amiga date cuenta que el super poder siempre te ha habitado!