miércoles, 15 de febrero de 2012

Satori...

Sensación de adormilamiento… Hay días así, en los que el cuerpo necesita descanso y cuidado y el alma llama la atención un poco más de la cuenta.

Algunas almas todo su tiempo están adormiladas; no sé si mi misión es despertarlos o arroparlos… A veces la responsabilidad debería ser simplemente escucharlos y dejarlos ir, a veces un discurso no es suficiente para cambiar una vida llena de tristezas y a veces, aunque suene mal, es mejor alejar esas tristezas de la propia vida y no cargar con responsabilidades que no nos pertenecen… Tocar sus vidas sólo hasta donde ellos lo permitan…

Pensar que el mundo está en tu contra puede ser más fácil que romper la inercia, al menos es algo conocido y esperar lo peor es lo que sabes hacer a la perfección;  y los paraísos nuevos tienen una forma de asustar…

Igual, en este lado también hay expectativas de paraísos que asustan y hasta se inventan barreras para impedir llegar hasta las nuevas promesas; pero los ángeles están ahí, hoy especialmente presentes, para cuidar mi adormilamiento y permitirlo sólo hasta cuando sea mágico, para guiarme hasta nuevas experiencias, teóricas hasta ahora.

La palabra de hoy no es de hoy, pero se ajusta perfecto a un día de pensamientos. Satori: Es un término japonés que designa la iluminación en el budismo zen, significa literalmente comprensión. Para entender que hay días adormilados y para recuperar la energía y nuevamente creer. Para escuchar a los que no han tenido otras historias para contar y tal vez para mostrarles que Dios todos los días te da un montón de regalos, que los ángeles te acompañan en cada momento y que la felicidad es la única alternativa...

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