Cuántas lagrimas caben en 16 años.
Cuántas alegrías.
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Y después de 16 años, puede llegar alguien que te diga: Hola! Y te devuelva en el tiempo; así, sin preguntar; como quien irrespetuosamente llega, quizás para ayudar a terminar algo que quedó ahí.
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Una parte recreando de la manera más amorosa sus recuerdos y la otra respondiendo levemente a alguien a quien poco recuerda.
***Las dos partes están en el lugar perfecto para ambas.***
{Siempre estamos en el lugar perfecto.}
Hoy todavía puedo cerrar los ojos y sentir ese abrazo, tan fuerte, tan amoroso, tan único...
Amo las señales y decido creer en ellas.
Para sentir presencia.
Para sentir compañía.
Para CREER!!
Y como siempre, también es una decisión; evitar pensar en lo que hubiera pasado, porque ya no pasó y el universo tiene una inminencia con mal sentido del humor.
{Señales siempre por favor}

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