domingo, 22 de julio de 2018

CARNAVAL TODA LA VIDA

Hace muchos años, alguien de esos que llegan y jamás salen del alma, me preguntó con asombro por qué no salía en las noches. Sin entender muy bien la razón de su pregunta, simplemente respondí: “En la noche no hay nada para hacer”

Pero me quedó la duda. 

Tal vez al lado de esa misma persona, no recuerdo bien, supe que al anochecer sabían mejor las miradas; que al compás de las estrellas la gente bailaba sin el temor que causa el sol, que las palabras fluían arrulladas por el sonido de la luna y que al contrario de lo que mi corazón de niña pensaba, si pasaban mas cosas de las que imaginaba.

Aprendí que tal vez mi verdad no era absoluta y empecé a soñar con el mundo que no conocía, imaginando que al igual que la noche, era mágico...

Cada puerta nueva que se abrió, llenó mi mundo de asombro y de la ilusión de lo que habría más allá.

Una canción que me encanta dice que “El dolor es un ensayo de la muerte” y yo creo que no es así; más bien el dolor te recuerda lo vivo que estás, porque sentir es vivir. Yo digo más bien, que la que es un ensayo de la muerte es la soledad; esa que hace absolutas tus sombras, la que vuelve cercano y vacío el horizonte; esa que no te permite darte cuenta que afuera es carnaval, esa que no te permite ni siquiera  dudar. Porque casi  todo lo absoluto genera dolor!

De ahí la magia de abrir las alas y volar!  

Porque volar trae esa incertidumbre que hace que las noches sean más que esperar la mañana. 


Porque volar hace que la vida sea un carnaval! Un carnaval toda la vida!

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