Teníamos 20 años en ese entonces, dijo ella.
Y
en mi mente no pasó como se suponía, una película con las historias de los
siguientes 20.
A veces el olvido llena los momentos y también a las personas.
A
veces no es voluntario.
A
veces el olvido es un grito desesperado buscando estar de nuevo.
A
veces el olvido es tristeza.
Y
también, en otras ocasiones, el olvido es necesario.
Dónde
he estado todo este tiempo? Retumbaba en mi cabeza mientras la escuchaba hablar
de las huellas que precisamente el tiempo había dejado en su historia.
He
estado buscándome.
Y
volví a perderme en pensamientos; será que regresar significa el fin de la
búsqueda? Definitivamente no.
Tal
vez hay momentos para reencontrarse; o mejor, para volver a conocerse. Tantas
veces como sea necesario.
«Casi siempre pasa igual: cuando la felicidad nos toca es
cuando menos nos damos cuenta de que somos felices.» Hector Abad
Faciolince
También
me pregunté si sería posible recoger los pedazos de recuerdos y armarlos como
un rompecabezas; ponerles nombre y vivirlos como si hubiéramos estado
presentes. A veces el hubiera, aunque no aporte mucho, da un toque de tranquilidad.
Aquí.
Hoy. Dice Borges. “Ya somos el olvido que seremos..”
Así que, como siempre; es hoy lo único que
cuenta.
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