miércoles, 20 de junio de 2018

Tenemos que cuidarnos más....


Las preguntas fueron claras.

Responder cuando tienes un ataúd al frente parece fácil. La conmoción tiene una manera de hacerte sentir comprometido...

Pero la conmoción se disuelve; inevitablemente vuelve eso que ya habías definido como lo “importante” y hasta prefieres limpiar tu casa antes de “perder” el tiempo con el insignificante acto de estar presente para alguien... Inclusive para ti. 

Y otras veces hasta gritas, como si pudieras  silenciar la voz que adentro te susurra y sabe quién eres.

Y te cubres nuevamente con tu capa de protección; esa que está finamente tejida con trama de orgullo y urdimbre de ego; esa que tal vez sin querer y menos sin imaginarte puede ir por ahí, convirtiéndose para otro en una razón que agobia y que suma, aunque desde afuera ni siquiera lo imaginen.

Hoy mi escrito lleva un poco de melancolía y también culpa; porque a veces (más de las que quisiera) también se me olvida lo que siempre trato de recordar, porque quisiera que mis respuestas fueran mas contundentes y sobretodo sostenibles...

Y da miedo que lo que haces o dejas de hacer, simplemente sea una razón para alguien más.

Porque cada corazón es un mundo. Porque la perspectiva es única... 

Cuando niña me preguntaba si los demás verían los colores en los mismos tonos que yo. Ahora se que no; pues el matiz está en cada retina.

{“It has to get better. The way we treat each other and look out for each other. It has to get better somehow.”}

Pues así como un detalle lastima, también puede dar un poco de esperanza.

              “Tenemos que cuidarnos más...”

{Mirarnos más, escucharnos más}





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